Nunca dejes de soñar

Si no puedes volar entonces corre, si no puedes correr entonces camina, si no puedes caminar, entonces arrástrate, pero sea lo que hagas, sigue moviéndote hacia adelante.”

-Martin Luther King-

¿Conocéis la historia del elefante encadenado?

El elefante del circo siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que le aprisionaba una de sus patas. La cadena era gruesa, pero la estaca era un minúsculo trozo de madera clavado a pocos centímetros del suelo.

–            ¿Por qué no huye el elefante?

–            El elefante del circo no se escapa porque estuvo atado a una estaca parecida desde que era pequeño.

Ese poderoso elefante no escapa porque cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió de pequeño. Y jamás volvió a poner a prueba su fuerza.

De adultos, nos ocurre lo mismo que al elefante. Vivimos encadenados a ciertas estacas o prejuicios que nos hacen pensar que “no podemos”.

Intentamos avanzar cargados con una mochila llena de creencias limitantes y pensamientos que adoptamos como verdaderos y que lo único que consiguen es impedir lograr nuestros objetivos:  

–            Soy demasiado mayor para cambiar de trabajo

–            Soy bastante tímido, nunca se me dará bien hablar en público

–            No debo confiar en nadie, las personas siempre me acaban traicionando

–            El cambio es demasiado difícil

 Todas estas ideas nos hacen perder la ilusión de soñar y de creer en nosotros mismos.

Por si fuera poco, a todas esas “estacas” a las que estamos atados, en muchas ocasiones se suma cierta dosis de “adoctrinamiento” (del que daría para otro artículo), y que nos lleva a perder nuestra autonomía, pensamiento crítico y limitan nuestro desarrollo personal y profesional. Ese “adiestramiento” puede llegar a nublarnos hasta el punto de no ser capaces de visualizarnos allí donde queremos estar, probablemente un lugar mejor.

 Por desgracia, nuestras presunciones nos bloquean la mente y nos alejan del alma hasta el punto de ni siquiera saber qué podemos hacer por nosotros mismos para darnos cuenta de que somos perfectamente capaces de alcanzar nuestros objetivos.

“La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.”

-Paulo Coelho –

Y, ahora bien, ¿Cómo alcanzar tus sueños?

Opción 1. Inténtalo dejándolo en manos de la suerte. Por ejemplo:

–   Juega a la lotería. Todos hemos soñado con que nos toque la lotería. Quizás no todos, pero casi. Digamos que te toque el euro millón es algo que te puede pasar, dentro de muchos años o mañana mismo. Teniendo en cuenta que la probabilidad es bajísima (si Google no se equivoca, la posibilidad es del 0,0000007%), podemos concluir que es algo que no depende de ti.

–   Siéntate a esperar a que tu talento, tu belleza o tu carisma sean descubiertos por alguien tarde o temprano. Puede ocurrir dado que todos conocemos a alguien que a su vez conoce a alguien que conoce a alguien que le ocurrió… También suele ser frecuente verlo en las películas.

Opción 2. Inténtalo por ti mismo.  El camino será más largo, pero depende de ti. Y sólo de ti. No tengo la fórmula exacta para lograrlo, pero os comparto algunos consejos que me doy a mí misma por si alguno os sirve de ayuda:

–   Levántate por la mañana y visualiza tus sueños. Tenlos siempre presentes.

–   Recuerda que, para alcanzar tus sueños, el trabajo empieza en uno mismo.

–   Piensa en qué pequeña acción puedes realizar ese día para lograrlo.

–   No intentes alcanzar todos tus sueños a la vez. 

–   No dejes las cosas en manos de la suerte.

–   Sé constante, perseverante y disciplinado.

–   Ten paciencia, la inmediatez no funciona.

–   Deja tu ego de lado. El exceso de autoestima nunca es bueno.

–   Cultiva el egoless. Vivirás de forma humilde, auténtica y acorde a tu realidad.

–  Permítete creer en ti.

–  Busca ayuda cuando la necesites.

–  No busques culpables de tus propios problemas. Perderás el tiempo y malgastarás energía.

–  Elige bien a tus aliados.

¡FELICES SUEÑOS!


Comentarios

Deja un comentario