Hoy no es un día cualquiera

“Hoy no es un día cualquiera. Hoy es un día de Mi Vida.”  Mafalda

6: 30 am. Suena la alarma del móvil. Por inercia, la apago. Volverá a sonar en 30 minutos.

7 am: Vuelve a sonar la alarma. La apago de nuevo, aun sabiendo que esta vez toca ponerse en pie. La pereza me invade.

7 30 am: Último recordatorio. Me levanto. Ya voy justa.

Despierto a los niños, me ducho, y preparo el desayuno.

8 am: salimos pitando rumbo al colegio. Nada más girar la calle, me encuentro con un camión de la basura iniciando maniobra de recogida. Me quejo de por qué no realizan estas actividades por la noche.  Semáforo rojo, verde, rojo, verde, rojo. Tic tac. Voy tarde a la oficina.

Mi hija me pide poner música reguetón, la que le gusta a ella. Reacciono con un norotundo. La miro. Está enfadada. Me arrepiento, pero no rectifico, tengo en mi mente la reunión de hoy.

9 am: “Mal aparco” mi coche. Salgo, cojo el portátil y camino hacia mi empresa mientras lo observo, con la preocupación de si seguirá allí 8 horas más tarde.

9 15 am: Sala de reuniones. Abro mi portátil y proyecto en la pantalla la oferta que debo presentar al jefe de Departamento… que ya está entrando por la puerta. No saluda. ¡Qué maleducado! Siento repulsión.

Nada más abrir el documento, sin tiempo a procesar, impone su veredicto. Ninguno de mis puntos le parece bien. Intento expresar la lógica aplicada pero no me escucha. Aun así, lo intento de nuevo, hasta 3 o 4 veces más.

Salgo de la sala en estado de agotamiento mental y ¡tan solo son las 10 30 am!

13 30 am: Hora de comer. Hoy sí, me voy.  El jefe (el más sabio del universo) ha decidido que elaborará él mismo el cálculo de la oferta y la enviará personalmente. Siento rabia por haber invertido tanto tiempo y dedicación y que me lo tire por la borda.

13 31: Llamada de él. El de la oferta. El jefe. El Sabio.  “He pensado que podrías enviarla tú, pero te envío mis cálculos y la “maquetas” tú misma. ¡Lo sabía!

15 30 pm: Sigo con la maldita oferta. No hay quién entienda los cálculos. El jefe se ha ido. Todavía no he comido.

18 pm: Antes de irme a casa, repaso mi agenda para mañana: reuniones todo el día. Cortas, largas, útiles y, sobre todo, inútiles. Cuando estoy a punto de cerrar el ordenador, recibo un email dirigido a todos los miembros de mi área: ¿Alguien puede ocuparse de … para mañana? Digo sí, porque no sé decir no.

18 30 pm: Conduzco hacia casa pensando en la nada, siento una mezcla entre tristeza, ira y frustración. escribo a mi amiga Claudia para cancelar nuestro plan de tardeo. No estoy de humor. Y tendré que seguir trabajando.

23 30 pm: Insomnio. Ojos como un búho. Lamento no haber quedado con mi amiga.

1 am: Sigo con insomnio. Y ansiedad. Y hambre. Recuerdo que hoy no he comido. Y apenas cenado. Me dirijo a la nevera y devoro todo lo que encuentro.

Empacho.

ADVERTENCIA: EL SISTEMA DEBE REINICIARSE

6: 30 am. Suena la alarma del móvil. Uso la estrategia de encender la luz y destaparme.

6 31 am: Me levanto y cancelo los siguientes avisos del reloj.

Despierto a los niños, me ducho, y preparo el desayuno.

7 30 am: En marcha, salimos hacia el colegio. Nada más girar la calle, me encuentro con un camión de la basura iniciando maniobra de recogida. Observo el cielo. El amanecer lo tiñe de suaves tonos lilas. Está precioso.

Mi hija me pide poner música reguetón, la que le gusta a ella. Le pido a Siri que le conceda el deseo. Y Siri se lo concede. La miro. Empieza a bailar al son de la música. Está feliz. Me agrada verla así.

8 15 am: aparco mi coche a unos 500 m de mi oficina (a propósito). De este modo camino algo, me despejo y aprovecho para hacerme con uno de esos cafés tan ricos que preparan en el bar de Manolo.

8 45 am: Sala de reuniones. Abro mi portátil y proyecto en la pantalla la oferta que debo presentar al jefe de Departamento. Repaso los números. Verifico que todo está bien. Respiro hondo.

9 15 h: El jefe entra por la puerta. No saluda. En su línea. Como decía mi abuela, no busques donde no hay. Por un momento, la recuerdo y la siento, como si estuviera aquí, pegadita junto a mí. Nada más abrir el documento, sin tiempo de procesar, impone su veredicto. Ningún punto le parece bien. Mantengo la calma y permanezco en silencio. Elimino de la ecuación sus formas – mejor no ponerse a su altura – y presto atención al contenido de su mensaje. ¡Todo un desafío! Sonrío para mis “adentros”.

10 30 am: Finaliza la reunión. El jefe ha decidido que elaborará él mismo la oferta. Perfecto. Antes de levantarme, le pido que si cambia de opinión por favor me avise con tiempo, para evitar correr y cometer errores. Pura intuición.

11 30 am: Llamada. El de la oferta. El jefe. El Sabio. “He pensado que podrías enviarla tú misma, te he enviado los cálculos. Maquétala y envíala.” Respondo que, sin problema, me ocupo, y antes de colgar le pido cerciorarnos de que tengo clara toda la documentación que me acaba de pasar.

12 pm: ¡Oferta enviada! Planifico mis próximas tareas. Las anoto a mano en mi libreta. Sigo siendo de la vieja escuela.

13 30 am: Hora de comer. Hoy sí, me voy. Hace un día de sol radiante, perfecto para salir a hacer un menú rápido y airearme.

15 30 pm: Adelanto trabajo atrasado. Me surge una duda sobre un cliente, llamo a mi compañera Carmen para pedirle ayuda. Es muy maja y resolutiva. De las personas que no te arrepientes de haberla llamado.

18 pm: Antes de irme a casa, repaso mi agenda para mañana: reuniones todo el día. Bien, no pasa nada. Una a una. Cuando estoy a punto de cerrar el ordenador, recibo un email dirigido a todos los miembros de mi área: ¿Alguien puede ocuparse de … para mañana? Digo no, esta vez no puedo.

18 30 pm: Conduzco hacia casa pensando en dónde puedo quedar con mi amiga Claudia para nuestro plan de tardeo. Tengo ganas de verla, es una de esas personas vitamina que te transmiten muy buen rollo. Energía pura. Enciendo la radio. Suena “resistiré”, del Dúo Dinámico. Temazo. ¡Mira que tiene años la canción! Pero cada vez que la escucho me hace sentir fuerte, valiente. Sin miedo.

23 pm: Regreso a casa de mi merienda-cena. ¡Cómo me alegro de haber visto a mi amiga!

23 15 pm: Me meto en la cama. Cierro los ojos. Siento paz.

SISTEMA ACTUALIZADO

“No puedes controlar lo que te sucede, pero sí cómo reaccionas a ello”.  Epicteto.


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