¿Qué haríais si os subís a un barco en el que las escotillas no son herméticas, el motor tiene fugas de combustible, los equipos de navegación no están actualizados y la tripulación no está entrenada? Probablemente, al llegar a puerto, continuaríais vuestro viaje mediante el uso de otro medio de transporte.
Ahora bien, ¿qué haríais si os incorporáis o pertenecéis a una empresa en la que se dan situaciones de peligro, tanto para vuestro bienestar emocional y/o físico?
No es tan fácil irse por donde habéis venido, ¿verdad? Al menos, no de forma inmediata.
¿Qué sucede en esos casos? Pues sucede que se inicia un proceso de normalización de conductas tóxicas (peligrosas) por parte de los pasajeros, en definitiva, los empleados.
¿Sabéis por qué?
- Miedo al conflicto. Confrontar situaciones que van en contra de nuestros valores puede resultar estresante, preferimos ignorarlas o adaptarnos.
- Necesidad de pertenencia y/o aceptación social. Cuando en un entorno laboral todos permiten o practican conductas que no se alinean con nuestros valores, la presión nos puede hacer seguir el mismo patrón para ser aceptados.
- Desensibilización. Una exposición constante a conductas poco éticas nos puede llevar a acostumbrarnos a ellas y perder la sensibilidad ante situaciones que antes habríamos rechazado.
- Condiciones de autoridad. En las empresas con figuras de autoridad influyentes – jefes manipuladores o autoritarios que ejercitan el micro management, faltan al respeto, ejercen el favoritismo o se niegan a reconocer los logros de los demás – los empleados pueden acabar normalizándolo por miedo a represalias.
- Sentimiento de impotencia. Cuando sentimos que no tenemos alternativas viables (aunque en verdad sí las tenemos), pensamos que no podemos cambiar las circunstancias e iniciamos un proceso de tolerancia como una forma de adaptación.
- Justificación interna. Es el convencimiento individual de las personas de no estar haciendo algo mal pues “todos lo hacen” o es “solo algo temporal” o incluso la célebre frase de “en esta empresa esto funciona así”.
«La tolerancia a lo intolerable es la forma más grande de debilidad.»
— Albert Einstein
Triste, ¿verdad?
Cada persona tiene valores y necesidades distintas, pero todo el mundo busca de forma consciente o inconsciente, estar en sintonía con su yo más profundo, para algunos, su alma.
¿Cuáles son vuestros valores?
¿Qué sentís cuando actuáis de acuerdo con los mismos? ¿Y cuándo actuáis en contra?
¿Os sentís respetados y escuchados en vuestro lugar de trabajo?
¿Habéis dejado de defender lo que creéis correcto por miedo a las represalias?
¿Normalizáis lo que os hace daño solo porque se ha vuelto familiar?
¿Estáis dispuesto a seguir en un entorno que va en contra de vuestros principios o es hora de considerar otras opciones?
La perpetuación de las injusticias en el ámbito laboral tiene consecuencias nefastas para los empleados, tales como agotamiento emocional, baja autoestima, pérdida de compromiso o problemas de salud mental o física.
Sed valientes, conscientes y permitiros, cuanto menos, reflexionar 😊

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